Bizarro. Así imaginaba a mi príncipe azul cuando era chica. Muchos de ustedes –los más jóvenes sobre todo– pensarán que mi cordura fallaba ya desde entonces, de ninguna manera. Bizarro en castellano significa valiente, esforzado, generoso ¡espléndido! Tal lo deseaba yo. Claro que hoy muchos prefieren el calco del inglés y del francés, tan de moda, con lo cual mi príncipe se convirtió en alguien 'grotesco, raro, extravagante'.
Salgo en defensa de la palabra amada, con tan hermoso significado que hasta en la canción a la bandera la usamos.
Aquí esta la bandera que un día
en la batalla tremoló triunfal,
y llena de orgullo y bizarría
a San Lorenzo se dirigió inmortal.
Ya que nuestro idioma es tan rico, porqué pedir prestado un homónimo, otro adjetivo, con un sentido diametralmente opuesto y para el cual tenemos palabras propias de sobra. Es una cruzada personal, como dice mi hija, pero la abrazo con gusto, con bizarría.
4 comentarios:
Coincido en la idea: no hay que
dejar morir un léxico tan rico
como el del español. Lamentablemente, el uso de calcos
está muy extendido en nuestra sociedad.Creo que la pobreza de
nuestra lengua actual está relacionada con la pobreza cultural
y material generalizada.
¡Qué bizarra mi mamá! ¡Se atrevió a hacer pública su cruzada personal! ¡Vos podés, mamucha! ¡Sé que algún día lograrás que use bien el palabro!
¡Usted sí que es docta, querida! Apoyo su cruzada y la invito a otra: ¡basta de usar el calco "aplicar" cuando alguien "se postula" a un trabajo o a una universidad, o "rinde" un examen! Estoy cansada de escucharlo.
¡Sentite apoyadísima, Marce!
A mí también me tiene harta eso de *aplicar a una beca o empleo. ¡Preséntense y ganen, pero no apliquen nada!
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