lunes, 27 de octubre de 2008

DÍA DEL CORRECTOR

¡FELIZ DÍA CORRECTORES!

En conmemoración de

ERASMO de ROTTERDAM

nacido el 27 de octubre de 1467

sábado, 18 de octubre de 2008

La profesión de corrector anda mal

Copio un artículo sobre lo mal que anda la profesión de correctores. Lo divulgó la página del Castellano, pero su autor la publicó en su blog En el ático.


La profesión de corrector anda mal
La profesión de corrector anda mal, muy mal; la mayoría de los textos que se publican hoy en el país son tratados por malos profesionales que se limitan a corregir comas, puntos y las escasas erratas que se le escapan al corrector automático de los procesadores de textos. Y hasta esto suelen hacerlo mal. Son, en su mayoría, personas que están en esto temporalmente mientras deciden qué hacer con su vida tras acabar su carrera de letras o como forma de alimentar su curriculum para tratar de entrar en alguna editorial. Sería algo perfectamente normal -todos los que nos dedicamos a estos hemos empezado más o menos así- de no ser porque estos correctores interinos no se toman el menor interés en la tarea y confunden los medios y fines de su labor: aunque pueda suponer un medio de alcanzar un puesto de editor, el fin supremo de la corrección es y debe ser el texto y sólo desde el respeto y el amor al texto se puede realizar este trabajo. Pero no se crean que la culpa es sólo de los malos correctores. Ni muchísimo menos. Si existen malos correctores es porque existen malos editores y pésimas empresas editoriales. El de corrector es un oficio poco reconocido y peor pagado. Las editoriales tienden en general a tratar la corrección como un mero trámite, un escalón incómodo por el que debe pasar el libro en el menor tiempo posible. Apenas hay buenos profesionales, pero es que tampoco se les trata como debería. En los años que llevo en esto he visto todo tipo de chapuzas. Una vez me encargaron unas terceras que estaban peor que unos malos originales. ¡¡Terceras!! ¿Qué clase de correctores habían visto esas pruebas antes? ¿Qué clase de editor consiente ese tratamiento dejado del texto? ¿Qué clase de editorial permite que se despilfarre el dinero y el tiempo en cuatro correcciones para un solo texto? Si sobra dinero para encargar muchas malas correciones, ¿por qué no pagar de una vez una tarifa digna para que un auténtico profesional deje el texto niquelado en dos únicas correcciones? A menudo me encargan cosas con plazos imposibles diciéndome "da igual cómo salga, que vamos mal de tiempo". ¿Cómo que da igual? ¿Qué clase de respeto es ese por el oficio del corrector? ¿Cómo alguien que se dedica a editar puede mostrar ese desprecio por el texto? ¿Por qué esa mala gestión del tiempo? Y no hablemos de despilfarros estúpidos como el gasto en mensajeros. Desconozco las tarifas que aplican las empresas de mensajería, pero por pequeñas que sean me resulta inconcebible tanto trasiego innecesario de entregas. Si aún no he devuelto lo que me enviaron no entiendo la necesidad de ponerme un mensajero con más trabajo en lugar de aprovechar el viaje cuando yo devuelva lo que tengo. No se lo van a creer, pero alguna vez he llegado a recibir en un mismo día tres mensajeros procedentes de la misma editorial. ¡Tres! Y con encargos mínimos cada uno de ellos. Capítulo aparte son los retrasos en los pagos. Desde que uno empieza a trabajar en un libro hasta que ve el dinero pueden pasar meses. Uno puede aceptar que no le paguen hasta que haya acabado todo el libro (nótese que digo "puede aceptar", no que esté bien: hay editoriales que gestionan bien la contabilidad y pagan religiosamente mes a mes las páginas que hayas visto), pero lo que no es de recibo son los retrasos posteriores. Envías una factura y a menudo esta va pasando de mesa en mesa, de pila de facturas en pila de facturas hasta que al cabo de mes o mes y medio es tramitada finalmente. No sé si lo han pensado, pero las erratas no alimentan, por más que el corrector se las coma y las haga desaparecer de su texto. El colmo en este aspecto es cierta editorial que ha externalizado sus pagos mediante un servicio de factoring. Estás en tu casa esperando el ingreso de tu dinero y en su lugar te llega una carta de la empresa de factoring de turno que te comunica que la editorial le ha dado el dinero -tu dinero- de tu factura y que ellos te lo darán dentro de un mes pero que, eso sí, si lo necesitas antes puedes solicitarles un anticipo a un módico tipo de interés. El día que me llegó la cartita de marras no daba crédito. O te resignas a cobrar con un mes de retraso o le das parte de tu dinero a la empresa de factoring en forma de intereses. Con este panorama no me extraña en absoluto que conozca a tan pocos buenos correctores. Y si contamos a los que se dedican en exclusiva a esto creo que me sobrarían dedos. La mayoría de los correctores -los de verdad, se entiende, no los interinos- son traductores o editores freelance que cogen correcciones de vez en cuando para completar su sueldo cuando escasean los otros encargos. Y luego estamos los pirados, los que, como yo, adoramos este oficio y aceptamos trabajos más por afición y amistad con el editor que por otra cosa. Así ocurre luego, que una no sabe qué barbaridad va a encontrarse en el último libro que ha comenzado a leer. Lo peor es que no ocurre únicamente en la edición, sino que la chapucería está extendida a todos los ámbitos profesionales que conozco. Dos males aquejan a la productividad y la calidad del trabajo en este país. Por un lado, la falta de ética profesional, el hacer las cosas sistemáticamente mal, el todo vale, el como los demás no se esfuerzan yo tampoco. Por otro, la incomprensible desvalorización del especialista: no existe un sistema de reconocimiento y recompensas para el trabajo bien hecho de cualquier especialista. Si eres un magnífico corrector te promoverán a editor, tarea que para la que a lo mejor no vales y que ni siquiera te interesa pero que constituye tu única forma de mejorar económicamente. Y si programas como los ángeles acabarás de analista y, suponiendo que también se te dé bien, te verás pronto como jefe de proyecto, alejado de los ordenadores, enterrado en una montaña de planes, proyectos y presupuestos y agobiado por un sinfín de reuniones. En ambos casos -corrector y programador-, habremos perdido un magnífico especialista para ganar un pésimo gestor. Así de mal anda la profesión. Cualquiera de ellas.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Felicitaciones

¡Felicitaciones a los nuevos Correctores Internacionales de Texto!

martes, 7 de octubre de 2008

Esta noticia apareció hoy en el Clarín
La Nueva Gramática del idioma español se presentará en 2009
Por: Juan Carlos Algañaraz
El 10 de diciembre de 2009 se presentará la monumental Nueva Gramática del español que han elaborado durante once años de trabajo las 22 Academias de la Lengua, según anunció el director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha. La obra reflejará el "español total" a lo largo de 3.200 páginas y tendrá su primer foro de debate en el Quinto Congreso Internacional de la Lengua Española que se hará en Valparaíso, Chile, en marzo de 2010. Para facilitar su difusión y manejo también se publicará un compendio de 700 páginas y un manual de 300.

García de la Concha indicó que la Nueva Gramática de la Lengua "atiende al español vivo, de hoy, sin perder referencia a la tradición". El director de la RAE citó al experto responsable de la Gramática, Ignacio Bosque, quien destacó que "esta obra será un gran mapa en relieve del mundo hispanohablante. Contendrá la norma común y las variedades de cada lugar. Todo ello autorizado con citas de numerosos autores".

La obra estará dividida en siete grandes áreas lingüísticas: el área chilena, el Río de la Plata, el Caribe continental, México y Centroamérica, Estados Unidos, España y el área andina. "Todo está en la Gramática, lo que permite ver la evolución de cada cuestión a lo largo de los siglos", dijo García de la Concha. Y añadió que "será muy útil para cualquier hispanohablante y en especial para los periodistas, porque se estudió hasta el más mínimo problema gramatical y porque, como suele decirse, se barre debajo de la alfombra. Todas las cuestiones controvertidas de la lengua están en sus páginas".

García de la Concha agregó que "se dejarán claras cuestiones de género, que no deben confundirse con las de sexo". Aludía al incorrecto uso de "violencia de género" en lugar de "violencia doméstica" o "violencia contra las mujeres". Y explicó después que otros problemas gramaticales están relacionados "con las transliteraciones o con los plurales. Por ejemplo, ¿cómo es el plural de caucus: los caucus o los caucuses?, ahora que las inminentes elecciones de Estados Unidos han dado actualidad a esta palabra". Para el caso, es importante saber que un caucus -que es una "asamblea partidista"- es un sistema eleccionario que usan algunos estados como Iowa, Nevada y Wyoming para las elecciones internas de los partidos que deben elegir los delegados que apoyarán las nominaciones a los candidatos a presidente y vice de los Estados Unidos. En vez de una votación secreta con una urna se opta por el "caucus", que es una asamblea donde se vota a mano alzada.

En el Quinto Congreso en Chile que se hará en 2010 también se presentará la nueva versión de la Ortografía, que también ha sido elaborada y escrupulosamente revisada por todas las Academias de la Lengua. Dentro de esa perspectiva panhispánica se decidió reformar la edición de la Ortografía publicada en 1999 "no para cambiarla, dado que está muy consolidada entre los hispanohablantes, sino para evitar algunas imprecisiones que hay en ella y expresar con mayor claridad ciertas reglas que pueden generar confusión", señaló García de la Concha.

"En la nueva Ortografía se prestará mucha atención al mundo de la informática y de la ortotipografía", dijo. Y agregó: "También es muy útil el Diccionario Panhispánico de Dudas que se publicó en 2005 y tiene respuestas para las 7.000 dudas más frecuentes que se plantean al hablar o escribir en español." Hay academias, como la de México, que plantean la conveniencia de hacer una segunda edición del Diccionario Panhispánico de dudas, lo que según la RAE se evaluará en relación con los contenidos y la recepción de la obra.