martes, 27 de octubre de 2009

DÍA DEL CORRECTOR

¡FELIZ DÍA, CORRECTORES!

Con todo el sacrificio que hicimos para recibirnos, lo tenemos que festejar con toda algarabía, ¿no?

Miren esta nota que apareció en www.Antena3noticias.com. Hace unos días también salió un artículo en Críticia Digital sobre un chico de La Plata, que munido de tildes autoadhesivas, iba tildando todos los carteles a los que les faltaba la tilde.

Se ve que la cacería de erratas se está haciendo popular. ¿Qué les parece si la próxima ponemos ejemplos fotográficos de nuestros barrios?

¡Nos vemos!

Marce

Ccon motivo del Día del Corrector

Los correctores celebran su día con una 'cacería de erratas'

  • Fotos
EFE

Madrid, 24.10.2009 | 18:53 h.

Los correctores han salido dispuestos a "cazar" erratas en las calles de Madrid, a denunciar el maltrato que sufre el lenguaje y a reivindicar su profesión, un oficio "antiquísimo" que aún no cuenta, dicen, con el reconocimiento que merece pese a que cada día es más necesario.

La Unión de Correctores, que cuenta en toda España con más de 200 profesionales asociados, ha organizado esta peculiar cacería de erratas por tercer año consecutivo con motivo del Día del Corrector, que se celebra el próximo día 27 de octubre, fecha en la que, en 1467, nació el humanista Erasmo de Rotterdam, que también fue corrector.

Armados con sus cámaras fotográficas, los correctores han recorrido desde la puerta de la sede del Instituto Cervantes, en la calle de Alcalá -donde han "cazado" la primera errata, un "Sabado" con mayúscula incorrecta y sin acento-, hasta el monumento a Miguel de Cervantes, en la Plaza de España.

Al tiempo, a su página web llegaban las imágenes captadas en otras calles por otros profesionales del lenguaje, con erratas como un "Preparaté", un año "1894", o una "consejeria" sin acento.

Un anuncio de "Cerfiticados", un "charco valdío" en un cartel de un certamen de poesía, falta de concordancias o errores en las abreviaturas como "19:00hs" o "21H00", pero sobre todo palabras sin acentos como "Joyeria", "Confederacion", "Liquidacion", "Cerveceria" o "Meson", han sido las mayores presas, junto a errores en las mayúsculas como la del logotipo del Ayuntamiento de la capital, que escribe "madrid".

En opinión del presidente de la Unión de Correctores, Antonio Martín Fernández, esta cacería que hoy celebran también los correctores de Argentina y México, pretende poner de manifiesto "cómo se maltrata el lenguaje" y cómo los correctores son cada día más necesarios porque "cada día se escribe más".

jueves, 1 de octubre de 2009

Día del Traductor

Cuando se hace algo, no queda el hecho, sino la hacedora, la palabra.
MIGUEL DE UNAMUNO
Y las palabras llevan la esencia humana de las cosas.
Para todos nosotros, trabajadores de la palabra:
¡FELIZ DÍA, TRADUCTORES!

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Se viene otro diccionario!

Lenguaje creativo / Iniciativa de la Academia de Letras

Tendrán un diccionario propio las frases típicas argentinas

Preparan un volumen con 11.000 acepciones de dichos consagrados por el uso popular

Miércoles 26 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa
Tendrán un diccionario propio las frases típicas argentinas
Pedro Barcia y Gabriela Pauer examinan las galeras del diccionario
Foto: LA NACION / Marcelo Omar Gómez

Susana Reinoso
LA NACION

No son refranes. Esos vendrán después, con diccionario propio. En este caso, la novedad es que la fraseología más característica del habla de los argentinos tendrá libro propio en abril de 2010.

Es un arduo trabajo que el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, realizó durante dos años, con el aporte de su discípula y colaboradora Gabriela Pauer. Se llamará Diccionario fraseológico del habla argentina y lo editará Emecé, como una de las contribuciones al Bicentenario.

Son 8000 entradas -algunas con más de una acepción- que se convierten en 11.000 y abrevan en fuentes clave: el sexo, el dinero y los comportamientos cotidianos. Muchas han llegado a nuestros días por tradición oral. Como la expresión "¡de acá!", que fue acuñada por el humorista Alberto Olmedo, quien acompañaba la locución "con el gesto de sopesar algo gravoso, con alusión testicular", dirá el diccionario al señalar su origen.

También hay frases acuñadas en los medios de comunicación, la realidad rural y el fútbol. Y otras son de origen histórico, lo que marca su riqueza actual, tras sortear dos siglos de existencia sin desaparecer.

En diálogo con LA NACION, Barcia dijo que son las frases de la realidad rural las que proceden, en su mayoría, de la oralidad. "Hemos trabajado en tres niveles. Un nivel son las frases obsoletas que se están yendo del diccionario.

Por ejemplo, "tirame las agujas". Otras son de vigencia permanente, como "andar de capa caída", que ya tiene dos siglos. Y el tercer nivel son las frases de los más jóvenes, cuya vida es efímera, pero impactan apareciendo en todas partes. "Duran unos cinco años."

Homenaje a la creatividad

Para el presidente de la academia, un diccionario de frases del habla de los argentinos "es un homenaje a la creatividad del pueblo, que hace la lengua, y evidencia su capacidad lingüística para ampliar las locuciones de la lengua común. Hay una riqueza metafórica y gráfica innegable".

"El diccionario es útil para que la gente pueda entenderse mejor", señaló Barcia. La primera prueba piloto para gestarlo surgió con la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), a través de una propuesta de frases a los medios del interior, a los que se alentó a enviar otras. Luego vinieron las columnas de Barcia y de Pauer en FM Milenium, de Buenos Aires, y en LT3 de Rosario. La gente se animó a resucitar las frases transmitidas oralmente, de las cuales no hay registro.

Una etapa preliminar fue la de confrontar fuentes escritas. Se tomaron como base los diccionarios de los españoles Seco y Buitrago, pero también se recurrió al diccionario de argentinismos del siglo XIX y a los volúmenes producidos por Abad de Santillán, José Gobello y Félix Coluccio, entre otros.

Hay frases muy divertidas, cuya vigencia de dos siglos resulta un acontecimiento sorprendente. "¡Metele que son pasteles!", "¡guarda que se viene la maroma!" o "llorar la carta" son conocidas por una amplia mayoría de argentinos y llegarán intactas el año próximo al Bicentenario para celebrar su innegable origen histórico.

"Lo interesante -agregó Barcia- es que con el paso del tiempo las diferencias regionales se van acentuando, porque el hablante se adueña de la herencia idiomática y la independiza." Créase o no, varias de las frases no son autóctonas, sino que nacieron en la antigua metrópoli, España. En la Argentina se adaptaron al uso y, al cabo de un tiempo, adquirieron un significado completamente autónomo de su origen.

Por ejemplo, la locución "robar cámara" en la Argentina es "chupar cámara" en España. Barcia destacó la riqueza de algunas frases que componen oraciones completas, como "andá a decírselo a Magoya" o "ése no quiere más lola".

El académico señaló la distancia que se abre en las generaciones cuando las locuciones van perdiendo vigencia. Por ejemplo, la obsoleta "tirar pálidas" ya desapareció del lenguaje juvenil y "es bastante difícil que un chico de hoy entienda lo que significa", sostuvo Barcia.

El aporte de los medios a esta riqueza de locuciones, dijo el profesor universitario, es innegable: "Sobre todo, con la radio y la TV, lo más vivo del idioma". Barcia, un entrerriano con gran sentido del humor, se despidió con una frase telúrica: "¡Metele Catriel, que es polca!". Expresión que anima a una persona a ejecutar con rapidez una acción esperada.

Glosario

Comerse un garrón

Soportar inesperadamente una situación desagradable.

Fumar como murciélago

Fumar mucho y compulsivamente.

¡De acá!

Interjección. Expresión que supone una reacción de rechazo o negación fuertes frente a una propuesta o situación dada.

Comérsela doblada

Aceptar un perjuicio sin protestar; aceptar cualquier mentira; ser tolerante con todo; practicar una felación.

Cantársele las pelotas

Darle a alguien ganas de hacer algo y hacerlo sin estar expuesto a dar explicaciones.

Cabecita negra

Persona de escasos recursos económicos y que, por lo general, proviene del interior del país.

Andar como güevo guacho

Referido a persona que está sin compañía ni amistades. El huevo "guacho" es el que está solo en el nido.

La mano de Dios

La expresión indica la presencia de una voluntad divina en lo humano, actuando con eficacia y oportunidad, en situaciones difíciles o preocupantes.

Chaucha y palitos

Muy barato; muy poco, casi nada. Registro procedente de la oralidad.

Irse al tacho

Derrumbarse, fracasar en alguna empresa o negocio.

A babucha

Sobre los hombros.

martes, 23 de junio de 2009

Los compuestos y las reglas

Gente:

Les paso algo interesante que salió ayer en la columna de Lucila Castro en La Nación.

"A veces, al unir dos palabras para formar un compuesto, o agregar un prefijo o un sufijo para construir un derivado, hay que cambiar algunas letras justamente para mantener la representación del fonema que se quiere indicar. Si escribiéramos semirrecta con una sola r , como recta , en posición intervocálica estaríamos representando otro fonema, la vibrante simple, donde corresponde indicar una vibrante múltiple. Otras veces, cuando concurren dos consonantes, la consonante final del primer elemento se asimila a la inicial del segundo, por lo que corresponde escribir otra letra. Así, el prefijo in - es im - delante de p y b ( importar , imbatible ) porque la nasal se asimila al punto de articulación bilabial de la consonante que sigue. Por la misma razón, también , de tan y bien , se escribe con m . Y lo mismo biempensante , de bien y pensante , que así figura en la última edición del DRAE".

martes, 21 de abril de 2009

Diccionario integral del español de la Argentina

Mis queridos correctores:
Esta noticia salió en Clarín el 14 de abril de este año.
¡Lástima no haber tenido este diccionario para hacer el glosarito de argentinismos!
Habrá que darle un vistazo.
Marce



Ultimo Momento

Lanzan el primer Diccionario integral del español de la Argentina

Hoy se hizo la presentación en el Malba. Incluye las palabras que se comparten con hablantes de otros países, las que se usan con otro significado y las que sólo se usan en estas tierras. La investigación se hizo sobre documentos reales.

Por: María Ana Said
COMPLETO. El diccionario contiene más de 40.000 palabras, 80.000 acepciones actuales y 90.000 ejemplos de uso.

Un argentino está leyendo Indignación, la última novela de Philip Roth. No se ha fijado todavía dónde se la tradujo, pero ya en las primeras páginas sabe que aquí no fue. Lee, por ejemplo: "Qué piel tan delicada para semejante chicarrón", y se detiene en esta última palabra. Si el contexto no le alcanza para encontrar un equivalente, la busca en un diccionario general, donde encuentra que significa, 'dicho de un niño o de un adolescente, muy crecido y desarrollado'. "Ah, claro, un chicarrón es un grandulón", dice. Y sigue. Las otras (qué, piel, tan, delicado, para, semejante) no "saltan" porque las emplea habitualmente. Esa suma sutil de las palabras conocidas y las que la mente trae para reemplazar a las que le resultan extrañas, a las no habituales, constituye el habla general de un país. La forma en que las combinamos también marca diferencias. En Madrid, se afirma que algo hace ilusión. Nosotros usamos hacer e ilusión, pero nunca las combinamos así.

¿Qué tipo de diccionarios se ocupan de estos aspectos?

Hasta ahora no muchos. En la última década del siglo pasado, Luis Fernando Lara publicó una obra original, el Diccionario del español usual en México. Alguien no especializado podría preguntar si a fines del siglo XX no había ya varios diccionarios de mexicanismos. La relectura del título sirve para orientar: se trata del español usual en. La obra de Lara inauguró un género en nuestra lengua: el de los repertorios integrales, que se proponen recortar del español general -no contractivamente- la porción completa que corresponde a un país. Eso que los hablantes toman de esa suma llamada "español", que no se materializa completa en ninguna parte, pero que las representa a todas, ya que sirve para que nos comuniquemos. Por eso no se trata de un diccionario regional de mexicanismos.

Un objetivo similar se propuso el equipo de expertos de Voz Activa, de Tinta Fresca Editores, que a fines de 2008 puso sello al Diccionario integral del español de la Argentina. Con un equipo de lexicógrafos, Beatriz Tornadu, directora editorial, y Federico Plager, coordinador, imaginaron un diccionario que surgiera de la lengua viva de los últimos treinta años, basado en un corpus amplísimo, en el que figuran textos de la lengua escrita y de la oralidad. Un diccionario difícil de construir pero fácil de leer, amable con sus posibles usuarios porque las indicaciones u observaciones se explicitan; se incluyen las preposicionales que deben seguir a cada verbo según su acepción; se incorporan sinónimos, antónimos y geosinónimos, esto es, palabras con un significado equivalente que se usan en regiones diferentes de habla hispana, como durazno y melocotón. Por esto ultimo, uno se imagina que los traductores van a ser quienes más ventaja le saquen a esta obra basada en documentos reales, con 90.000 ejemplos de uso, 2.000 notas sobre dudas de empleo y unas 80 tablas con modelos de conjugación verbal.

Con otro enfoque y basamento ideológico, el Diccionario integral era necesario para complementar los valiosísimos diccionarios regionales o particulares de argentinismos. Todo suma.



No están en la RAE

Bagarto. m. COLOQUIAL. Persona muy fea: "Está saliendo con una piba que es un bagarto"

Biaba. f. COLOQUIAL. Golpes que se da a alguien como casti-go: "Le voy a dar una biaba...".

Desconche. m. COLOQUIAL. Desorden y descontrol: "El fin de semana fue un desconche".

Ponja. adj. COLOQUIAL. De Japón: "un video ponja". // También es sustantivo cuando se aplica a una persona: "En este barrio viven muchos ponjas". NOTA. De la inversión silábica de Japón. Su uso puede resultar ofensivo.

jueves, 19 de marzo de 2009

No es ningún chiste de gallegos

Correctores queridos:

Este artículo apareció en el diario Clarín del 19 de marzo de 2009.

¡Nos vemos pronto!

Marce

LA LUCHA CONTRA EL USO DESPECTIVO DEL GENTILICIO

Victoria gallega en el diccionario de la Real Academia Española

Borrarán la acepción de "tonto" que figura en la versión de la obra en la república de Costa Rica.

Por: Juan Carlos Algañaraz
Fuente: ESPAÑA. CORRESPONSAL
En Costa Rica, "tonto" como "falto de entendimiento y razón", aparece como un sinónimo de "gallego" en el actual diccionario de la Real Academia. Pero en pocas semanas esta definición será cancelada, lo mismo que en la nueva edición de la obra. Así lo anuncio José Manuel Blecua, secretario de la entidad, quien explicó que fue la propia Academia de Costa Rica la que propuso la enmienda. "Se ha decidido retirarlo porque no se han hallado documentos escritos en que aparezca plasmado ese uso".

No se sabe si, además, se adoptará una medida similar con la información de que en El Salvador "gallego" equivale a "tartamudo". La entrada "gallego, ga" (Del latín Gallaecus) señala que se trata de un "natural de Galicia", perteneciente o relativo a esta comunidad autónoma de España".

Se indica, además, que en Argentina, Colombia y Uruguay "gallego" es "dicho de una persona nacida en España o de ascendencia española" y, que se sepa, esta alternativa no sufrirá modificaciones porque no es agraviante. Según la asociación "Garipano", que combate para terminar con las acepciones despectivas del gentilicio, "En Costa rica y El Salvador hace unos sesenta años que no se usa gallego por tonto y tartamudo".

Según el académico de El Salvador Matías Romero, la inmensa mayoría de los salvadoreños ignora lo de equiparar como sinónimos "gallego y tartamudo", que fue un uso "residual y local" ya en desuso.

Los integrantes de "Garipano" han reclamado en todas las Academias de la Lengua que se eliminen las referencias despectivas y que se otorgue en las definiciones tanta jerarquía a la lengua catalana como el catalán o el euskera.

La Asociación ha abierto en su Web una recogida de firmas para quienes quieran adherir a sus iniciativas. (aproldalinguagalega.org).

Los estudios que se han realizado señalan que los gallegos han sido los peor tratados en relación a otras zonas de España.

Por eso, "Garipano" ha pedido a la Real Academia Española que le explique porque no incluye los tópicos que equiparan "catalán" como "tacaño", "vasco" como "bruto" y "español" como "facha"(fascista).

sábado, 21 de febrero de 2009

Voces de animales

No quedó muy prolijo, pero bue, está colgada. Mientras, seguiremos buscando formas de colgar la tabla.



Los animales
Abeja zumba
Águila trompetea, chilla
Alondra canta
Asno rebuzna, resopla, rozna
Autillo ulula
Becerro Berrea
Búfalo brama
Búho ulula
Caballo relincha, piala, bufa, resopla
Cabra bala
Canario trina, gorjea
Carnero bala
Cerdo gruñe
Ciervo brama, rebrama
Cigarra carraca, chilla
Cigüeña castañetea, gruye, crotora
Cisne canta, gazna, grazna
Cocodrilo llora
Cochinillo guañe, gruñe
Codorniz canta, cuchichía, grita
Conejo chilla
Cordero bala
Cotorra habla
Cuervo grazna, grajea, gazna, croscita, crocita o crascita
Chacal ladra
Chorlito silba
Elefante barrita, brama
Gallina cloquea, cacarea
Gallo canta, cacarea
Gamo ronca, gamita
Ganso grazna, gazna
Gato maúlla, ronronea, gruñe, bufa
Gavilán chilla
Golondrina chirría, gorjea, grita
Gorrión pía
Grajo grazna, gazna, grajea
Grillo grilla
Grulla gruye
Hiena aúlla
Insectos zumban
Jabalí arrúa, gruñe, rebudia, ronca
Langosta estridula
Lechuza grita
León ruge, brama
Lobo aúlla
Loro habla, garrita
Marmota silba
Mirlo silba, llama
Mono chilla, grita, aúlla
Mosca y Mosquito zumba
Murciélago chirría
Oca grazna, gazna, parpa
Oso gruñe
Oveja bala
Paloma arrulla, zurea
Pantera himpla, ruge
Pato parpa, gazna, grazna
Pavo grazna, cloquea
Pavo real grita
Perdiz castañetea, cuchichía, piñonea, ajea, silba
Perro aúlla, ladra, grita, gañe, gruñe, llama, regaña.
Pollo pía, pipía
Puerco Espín gruñe
Rana croa
Ratón chilla
Rinoceronte barrita
Ruiseñor canta, trina
Serpiente silba
Tigre maúlla
Toro bufa, brama, muge
Tórtola arrulla, gime
Urraca chirría
Vaca muge
Zorro gañe, aúlla

martes, 6 de enero de 2009

El regreso de María Moliner

Gente:

Esta nota apareció en Página 12 de hoy (6/1/09).

Saludos a todos.

Marce


LA NUEVA EDICION “ABREVIADA” DEL DICCIONARIO MARIA MOLINER
Un clásico que no pierde vigencia

Desde que se editó por primera vez, ningún otro diccionario concentró halagos casi unánimes de sus lectores, llegando a ser definido por Gabriel García Márquez como “el más completo, más útil y divertido de la lengua española”.

Por Silvina Friera

En ese inocultable combate cuerpo a cuerpo entre los gladiadores del léxico, “El Moliner” -–como todos conocen al Diccionario de uso del español (ahora en una nueva edición abreviada publicada recientemente por Gredos), escrito por una bibliotecaria y filóloga aragonesa simplemente llamada María– gana por afano cuarenta y tres años después de su publicación. Desde que se editó por primera vez, ningún otro diccionario ha suscitado alabanzas casi unánimes ni ha contado con el justo fervor de sus lectores. Aunque resulta conveniente aclarar que ese universo hispanoamericano de “amigos del Moliner” incluye especialmente a quienes dependen del idioma: profesores, escritores, traductores, periodistas, aficionados a la filología, universitarios de carreras humanísticas. En homenaje a la claridad ejemplar de su autora, nada mejor que ir directo al grano. Hay una cuestión de piel, de amor a primera vista. Las páginas de María Moliner transpiran el lenguaje de la calle y de los medios de comunicación; resultan fraternales, amenas y simpáticas. Como si se tratara de una parienta cercana, sabia y cómplice, que se visita de vez en cuando, se consulta “el Moliner” como quien entabla una conversación con alguien a quien se quiere mucho; algo que el aún antipático Diccionario de la Real Academia Española (RAE) no ha conseguido, pese a las más recientes revisiones.

Gabriel García Márquez fue uno de los primeros en elogiar la proeza del “diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua española”. En 1981, el escritor colombiano calculó que el Moliner es “más de dos veces mejor” que el de la Academia. “Tenía un método infinito: agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. Sobre todo las que encontraba en los periódicos”, recordaba Gabo la faena de la autora, María Moliner, que nació en Paniza (Zaragoza) el 30 de marzo de 1900. Su familia se trasladó primero a Almazán (Soria) y después a Madrid, donde Moliner estudió en la Institución Libre de Enseñanza. Entre 1918 y 1921, cursó la Licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad Cesaraugustana, que culminó con sobresaliente y Premio Extraordinario. Ingresó por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en 1922, y obtuvo como primer destino el Archivo de Simancas. En la década del treinta se trasladó a Valencia. Mientras criaba a sus dos hijos, participó con fe y esperanza en las empresas culturales que nacían al calor de la II República, trabajando en la organización de las bibliotecas rurales. Escribió Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas (publicada en Valencia, en 1937), que fueron muy apreciadas tanto en España como en el extranjero, y cuya presentación preliminar, A los bibliotecarios rurales, es considerada una pieza conmovedora y un testimonio fehaciente del compromiso de Moliner con la cultura como vehículo para la regeneración de la sociedad. Al término de la Guerra Civil, los estómagos franquistas no toleraron el republicanismo de la joven bibliotecaria. Moliner sufrió la pérdida de 18 puestos en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, que recién recuperaría en 1958.

Hacia 1950 comenzaría a trabajar en esa joya excepcional, el Diccionario de uso del español. Moliner se entregó con pasión al cultivo de un campo recóndito, la lexicografía, que para muchos tenía un tufillo exótico, cuasi nigromántico. Esta mujer silenciada y maltratada por el régimen de Franco emprendió una tarea titánica: construir un diccionario simultáneamente descifrador y cifrado, “que ayuda a entender” y “que ayuda a decir”. Quince años de su vida los dedicó a armar las fichas, pulir como una artesana cada una de las definiciones, señalar el debido empleo gramatical y ofrecer pistas etimológicas sobre miles de palabras. Se le agradece eternamente haber cortado de raíz la tomadura de pelo a la que era sometido el lector de diccionarios en ese círculo vicioso de las definiciones con sinónimos: “amparar”, que se explicaba como “favorecer, proteger”; “favorecer”, como “ayudar, amparar, socorrer”. ¡Menos mal que llegó la dulce María para despejar la maleza y abrir esos cerrojos! Sin ella, los lectores continuarían a la deriva, naufragando por las aguas de las antiexplicaciones. Concibió su diccionario como una herramienta, un instrumento de guía en el uso del español. Por eso huyó despavorida de todo retoricismo o formulismo que oscureciera lo que trataba de transmitir. Desmontó una por una todas las definiciones de la Academia y las volvió a redactar en español del siglo XX, dándoles, en muchos casos, una precisión que les faltaba, y desdoblándolas a menudo en nuevas acepciones y subacepciones.

El parto, esos quince años hasta que publicó los dos tomos de su única obra (1966 y 1967), valió la pena. Entre los diccionarios españoles de lengua o usuales, el de Moliner es el intento renovador más ambicioso que se ha producido en el siglo XX. Se dijo que María trabajaba en la cocina sin ayuda y, mientras revolvía los guisos, anotaba a lápiz usos pronominales y orígenes de palabra. Aunque no es cierto, esta mentira que circuló con tanta fuerza hasta adquirir el estatuto de verdad tiene la belleza atávica de toda ficción que resulta verosímil. Pero la ilustre bibliotecaria republicana contó con la ayuda de tres asistentes y solía escribir con ímpetu en una Olivetti portátil, hecho que atestiguan varias fotos en las que brillan las hermosas canas de una señora laboriosa, convencida de la imperiosa necesidad de su obra.

Podría haber sido la primera mujer en ingresar a la Real Academia Española en 1972 –la habían propuesto Rafael Lapesa y Pedro Laín Entralgo–, pero los celosos custodios de la lengua, tan “honorables” como misóginos, se negaron a abrir las puertas de su hermético palacio a una dama y optaron por el filólogo Emilio Alarcos Llorach. Moliner dijo una de las frases que más veces se ha repetido: “Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. Es decir, yo no tengo ninguna obra que se pueda añadir a ésa para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia”. Se puede adivinar el tono zumbón con el que se refería al rechazo de género que padecería por parte del comité de los honorables de la RAE. “Pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, dirían: “¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!”. Años después de publicado, la autora quiso actualizarlo y corregir algunas imperfecciones, como la incómoda estructura alfabética por familias de palabras y no por voces. Pero no pudo; siguiendo las directrices de Moliner, otros lexicógrafos tomarían la posta dejada por ella. Aquejada por la peor enfermedad que puede atacar a un escritor de diccionarios –el mal de Alzheimer–, María murió en Madrid el 22 de enero de 1981, a los 80 años.

La segunda edición del nuevo María Moliner abreviado compendia 45.000 entradas en 1800 páginas y ofrece una visión precisa del español vigente en todos sus registros (culto, formal, coloquial y vulgar), tanto en España como en América, sin excluir las terminologías especializadas que entran a formar parte de la cultura general actual, como blog, chat, inalámbrico y pilates, además de incorporar expresiones como violencia de género o salir del armario. La razón de la vida de Moliner sigue siendo una referencia ineludible. Y aunque no se lo pueda llevar en la diminuta cartera de la dama, menos en el bolsillo del caballero, ese voluminoso amigo, ahora renovado y abreviado, está en el escritorio, en la biblioteca o en la librería más cercana, dispuesto a proporcionar certezas cuando la duda acecha.